Vida de contradicciones

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Como creyentes, somos llamados a vivir ante Dios, y ante los hombres, una vida íntegra y honesta. Esto es posible solo cuando primeramente podemos ser honestos con nosotros mismos—algo que puede resultar ser muy difícil.

La base del crecimiento en nuestra relación con el Maestro gira entorno a esa capacidad que tenemos para ser honestos con nosotros mismos ya que, logrando esto, podemos reflexionar sobre nuestras acciones para lograr un arrepentimiento y un cambio (necesario), continuo e interminable.

Las acciones contradictorias a nuestra fe

La contradicción es una actitud o un comportamiento que es contrario a lo que se ha expresado por uno mismo.

Por ejemplo, no puedo decir que soy amoroso si he demostrado actitudes de desprecio hacia algunos. No puedo decir que soy una persona de paz, cuando mantengo actitudes de contienda y de perturbación con otros. No puedo asumir que soy una persona “sabia”, cuando mi alegada “sabiduría” solo me beneficia a mi y no trae verdaderos frutos de justicia.

El capitulo 3 del libro de Santiago toma un momento para describir esta dualidad de pensamiento y esta contradicción con el ejemplo de la sabiduría.

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría. Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Ésa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica. Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas.

En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera. En fin, el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz. Santiago 3:14-18

Frecuentemente, he encontrado actitudes contradictorias en personas de fe cristiana. He visto a personas citar versículos bíblicos mientras yo he sido testigo de cómo no han podido ejercer ese mensaje bíblico en sus situaciones. Inclusive, he visto como en conocidas circunstancias, se llega a pensar de si mismo de una manera contradictoria a la realidad de lo que ha sido o ha hecho la persona.

Esto nos lleva a pensar: “¿Será acaso que la persona no tiene el conocimiento de lo que está bien o mal? ¿O es acaso que no puede ver, de alguna manera, su error?

El conocimiento lo hay. Tenemos un libro que primeramente nos debe servir de espejo para examinarnos a nosotros mismos. Conocemos la escritura y los principios de el comportamiento cristiano.

Realmente, excusas, no hay.

La única explicación es como dice este verso: la pretensión, la falta de honestidad con fin de no asumir una responsabilidad por nuestra conducta. Manipulamos nuestras convicciones, nuestras situaciones y nuestros planteamientos para lograr auto- justificarnos, quedar bien frente a los demás y sentirnos cómodos con nosotros mismos.

¿Y dónde está Dios en todo esto?

El espíritu Santo, quien tiene como función en nuestra vida redargüirnos continuamente en nuestros procesos, intenta convencernos de nuestro mal. Es entonces cuando se inicia una batalla entre el espíritu y la carne. ¿Quién ganará?

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9

El espíritu esta ahí para ayudarnos en nuestra debilidad. En el proceso, intentará convencernos repetitivas veces con misericordia y paciencia. Seremos ministrados por El hacia el arrepentimiento para hacer lo correcto. Más queda de nuestra parte corresponder y obedecer a su llamado. En el momento en que asumimos una actitud soberbia y obstinada en nuestro pensar—esto resulta por nuestra indisposición a trabajar con nuestro yo interior y verdadero—el Espíritu Santo entonces es contristado.

Quiere decir, se retira de su función —consejero, consolador y convencedor— ya que no es escuchado. Lo que queda es entonces una persona sola, que para sustentar sus posturas de negación, tendrá que recurrir al auto-engaño y la auto-justificación constantemente; inclusive para poder imitar la relación cercana que solía tener con Dios, y que realmente ahora, queda sin verdadero respaldo o presencia de ese Espíritu Santo.

Así es como inicia una vida de contradicciones. Una relación que creemos que estamos manteniendo con Dios, sin embargo tan solo la tenemos con nuestro propio yo. Porque no es posible mantener a Dios bajo limites de lo que puede y no hacer en nuestras vidas. O le damos todo o nada. El es Dios.

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Efesios 4:30

Probablemente esto te suena familiar y al leer esto piensas en alguna persona con quien has tenido una experiencia similar. Pero, ¿ Y si eres tú quien has vivido una vida de contradicciones? ¿Y si eres tú quien has sido engañado? ¿Cómo lo sabrías, luego de haber caído en ese auto-engaño?¿Te gustaría comprobarlo? Es posible salir de ese error y la siguiente guía puede ayudarte como auto-examen.

Piensa que nada en esta vida vale más que la garantía de que verdaderamente estamos agradando al Maestro y que un día El pueda decirnos: “Ven buen siervo y fiel, en lo poco fuiste fiel en lo mucho ten pondré”.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15

 Guía para auto-examinarte:

  1. Compromete en ser completamente honesto contigo mismo. Si puedes hacerlo, debes encontrar la capacidad de reconocer tus errores pero también de señalarte cuales debieron haber sido tus acciones correctas, bajo una verdad bíblica.
  2. Olvida el rol que pueden jugar otras personas y su responsabilidad y examínate únicamente a ti.
  3. Prohibido cualquier excusa sea justificada o no. En vez de intentar justificarte cuestiona TU obediencia a los principios cristianos en medio de tus conflictos.
  4. Mírate a ti mismo y contesta las siguientes preguntas:
  • ¿Que actitudes te ha pasado por la mente que no te gustan de ti mismo?
  • ¿Con que frecuencia te haces la pregunta: “habré actuado mal en este problema”?
  • ¿En alguna ocasión has pensado en arrepentirte de algo que hayas hecho y luego has desistido?

Si contestaste estas pregunta con toda honestidad… ¡Te Felicito!

Si al contestar estas preguntas has llegado a la conclusión de que tus actitudes no han sido honestas y responsables ante Dios…¡Te felicito aún mas! Bienvenido nuevamente a una relación con el dulce Espíritu Santo.

Te invito a seguir este modelo de preguntas para comprobar tu caminar con Dios. Te invito a ir en oración delate de Dios y ser abrazado por EL. Te invito a negarte a ti mismo, entregando tu vida en absoluta honestidad, humildad y obediencia al Padre. De esta manera, el Espíritu Santo tendrá en ti un recipiente donde derramar su favor y gozarás del bienestar y la paz de Dios verdadera en tu vida.

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