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El pobre rico

Cuando hablamos de pobreza lo primero que nos viene a la mente es escasez; lo económico. En las situaciones difíciles siempre el factor económico está presente. Hay una frase que dice: “El dinero no da la felicidad, pero la facilita”. En realidad esta frase tiene un poco de razón pero no del todo. Hay algo que  el dinero no puede comprar y es la salud. 

Me viene a la mente la historia de Pedro y un paralítico.  “Un día, Pedro y Juan fueron al templo para la oración de las tres de la tarde.  Allí, en el templo, estaba un hombre paralítico de nacimiento, al cual llevaban todos los días y lo ponían junto a la puerta llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban. Cuando el paralítico vio a Pedro y a Juan, que estaban a punto de entrar en el templo, les pidió una limosna.  Ellos lo miraron fijamente, y Pedro le dijo:

—Míranos.

El hombre puso atención, creyendo que le iban a dar algo. Pero Pedro le dijo—”No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.

Dicho esto, Pedro lo tomó por la mano derecha y lo levantó, y en el acto cobraron fuerzas sus pies y sus tobillos. El paralítico se puso en pie de un salto y comenzó a andar; luego entró con ellos en el templo, por su propio pie, brincando y alabando a Dios”. (Hechos 3:1 al 8)

En una ocasión, yo estaba en Cleveland Clinic en Ohio. Mi esposa estaba resolviendo unos detalles con el hospital para unos estudios y operaciones que me tenían que realizar. Mientras eso ocurría yo me quede en el pasillo del hospital observando la nieve que caía y me preguntaba por qué estaba ahí. Al poco tiempo se detiene una joven que trabajaba en el hospital y comienza a hablar conmigo. 

Mientras conversábamos me percato que su rostro se entristece y sus ojitos comienzan a aguarse.

Ella llorosa me pregunta—”¿estar en este lugar tratándose es caro? “

Mi respuesta fue—”¡sí!”.

Ella, con un nudo en la garganta, me dice—“Jamás podré traer a mi mamá que está enferma”.

Al instante fijé mi mirada a ella y le dije—”¡Amiga yo tampoco tengo dinero! ¡Yo estoy en este lugar porque mi esposa se movió en fe! 

Dice la biblia:

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19)

Terminando la conversación le pregunté si me permitía orar por ella. Antes de orar le dije las palabras de Pedro: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy”.  No sé qué paso después que terminamos de orar. Yo me fui y no la volví a ver. Lo que si se es que el rostro de aquella joven cambió. Tenía un brillo inexplicable.

Al igual que Pedro, hoy te digo:

“No tengo oro ni plata pero de lo que tengo te doy. En el nombre de Jesús, ¡Levántate! Solo tienes que creer y confiar en Él. 

Pues el Señor tu Dios vive en medio de ti.Él es un poderoso salvador.Se deleitará en ti con alegría.Con su amor calmará todos tus temores.Se gozará por ti con cantos de alegría». Sofonías 3:17 Nueva Traducción Viviente (NTV)

No te rindas.       


Josue Rivera

Josue Rivera es el autor del libro Volver a Nacer. En su libro, Josue narra como su fe ha hecho la diferencia para vivir y sobrellevar la condición Lupus Sistémica. Josue se ha destacado en varias funciones de liderazgo en la iglesia, inculyendo el ser miembro de la junta general. Josue vive en Puerto Rico con su esposa Monica, y se desenvuelve cómo exponente de la palabra, dando charlas en diversos lugares y colaborando en la iglesia.
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